Consejos póstumos para una hija (Caitlin Moran)

Hace algún tiempo Adele compartió en su cuenta de Twitter un enlace a una entrada de un blog ( http://brouhahadreamer.tumblr.com/post/55349059350/my-posthumous-advice-for-my-daughter ). Y agregó que era “la mejor carta que había leído en su vida”. No conformándome con haberla leído varias veces, terminé imprimiéndola. La carta fue escrita por Caitlin Moran, una escritora que trabaja para el diario “The Times”.

He aquí mi humilde traducción al español:

Mi hija está por cumplir trece años y estuve fumando bastante los últimos días, así que en las pequeñitas horas de la mañana, cuando siento que tengo un ratoncito atrapado en mis pulmones, rascándome para escapar, pensé en escribirle una de esas cartas de “Ahora que estoy muerta, acá están mis consejos para que los consultes mientras seguís tu vida huérfana de madre”. Éste es el primer borrador. Quizás lo retoque después. Cuando me fume otro cigarrillo.

Querida Lizzie. Hola, soy mamá. Estoy muerta. Qué pena. Espero que el funeral haya estado bueno. ¿Papá puso “Don’t stop me now” de Queen mientras ponían el cajón en el incinerador? Espero que todos hayan cantado la canción y tocado guitarras imaginarias como estipulé. Y también espero que hayan usado bigotes falsos de Freddy Mercury como indiqué en “El plan para mi funeral” que está pegado en la heladera desde 2008 cuando me agarró esa gripe que me hizo sufrir tanto.

Bueno, acá hay un par de cosas que aprendí en el camino y que podrían serte útiles en los años venideros. No es una lista exhaustiva, pero es un buen comienzo. Además te dejé un montón de plata del seguro de vida, así que podes entrar en eBay y comprarte todos esos vestidos vintage de segunda mano que tanto te gustan. Siempre te quedaron hermosos. Siempre fuiste hermosa.

Lo más importante es tratar de ser agradable. Ya los sos, tan adorable que estallo, así que quiero que te aferres a eso y nunca lo dejes ir. Seguí aumentándolo despacio, como si tuvieras un interruptor de intensidad, siempre que puedas. Simplemente decidite a brillar, constantemente y sin parar, como una luz cálida en una esquina, y todos van a querer ir hacia vos para sentirse alegres, y para ver todo con más claridad. Vas a ser brillante y constante en un mundo oscuro y cambiante, y esto te va a ahorrar la ansiedad de otras cosas, menos satisfactorias, como “ser cool”, “ser más exitosa que todos los demás” y “ser muy flaca”.

Segundo, siempre recordá que, nueve de cada diez veces, no es una crisis nerviosa lo que te está pasando, solamente necesitás un té con masitas. Te sorprendería saber cuán fácil y repetidamente te podes confundir estas dos cosas. (Comprá una lata grande para poner masitas.)

Tercero, siempre mové los gusanos de la vereda al césped. Seguro estan teniendo un mal día y son buenos para… la tierra o algo (preguntale a papá sobre esto, yo no entiendo mucho).

Cuarto, elegí a tus amigos porque te sentís más como vos misma cuando estas con ellos, porque los chistes salen fácil y sentís que en su compañía siempre estás con la ropa adecuada, aunque estés con una remera y un jean. Nunca ames a alguien a quien creés que tenés que cambiar. O que te haga sentir que tenés que cambiar. Hay chicos que buscan chicas brillantes, se quedan al lado tuyo y te hablan despacio al oído para que solamente vos los escuches y terminan succionándote la alegría. Los libros sobre vampiros son ciertos, clavale una estaca en el corazón y corré.

Mantenete en paz con tu cuerpo. Mientras esté saludable, nunca lo consideres un problema o una falla. Acariciate las piernas de vez en cuando y agradeceles por ser capaces de correr. Poné tus manos en tu estómago y disfruta lo suave y cálida que sos, maravillate con el mundo que funciona dentro tuyo, esa genial maquina de carne y hueso, como yo hacía cuando estabas adentro mío y soñaba con vos todas las noches.

Cuando no se te ocurra nada para acotar en una conversación, hacé preguntas. Incluso si estas al lado de un hombre que colecciona tuercas y tornillos de antes de los setenta, probablemente nunca tengas otra oportunidad de aprender sobre tuercas y tornillos de antes de los setenta, y nunca sabés cuando te podría ser útil.

Esto me lleva al próximo consejo: la vida se divide en MOMENTOS MARAVILLOSOS PARA DISFRUTAR y EXPERIENCIAS HORRIBLES QUE SE CONVERTIRAN EN ANECDOTAS MARAVILLOSAS. No importa que tan espantoso sea, podes superar cualquier cosa si te imaginas en el futuro contándole a tus amigos sobre eso mientras ellos gritan sin poder creerlo ¡NO! ¡NOOOO! Incluso cuando Jesús estaba en la cruz, seguro que pensaba “Cuando resucite en tres días, los discípulos no me van a creer lo que les voy a contar.”

Corazoncito, mirá todos los amaneceres y atardeceres que puedas. Salite del camino para sentir el aroma de las rosas. Mantenete convencida de que podes cambiar el mundo, incluso si es solo un pedacito chiquito, porque cada pedacito chiquito necesita alguien que lo cambie. Imaginá que sos un cohete de plata, usá música fuerte como combustible, libros como mapas, y coordenadas para saber como llegar. Sé una anfitriona extravagante, amá constantemente, bailá con zapatos cómodos, hablales de mi a papá y a Nancy todos los días, y nunca pero nunca empieces a fumar. Es como comprarte un dragón bebé muy tierno que después crece y termina quemándote toda la casa.

Con amor, mamá.

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